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Creo que mi amor por el tejido es genético, desde niña vi como mi madre nos tejía a mí y a mis hermanos,
los chalecos, ponchos, pantalones, gorros, guantes e inclusive la ropa interior, roja por supuesto para vestirnos
no solo calientitos si no que con amor. Antes no había dinero para comprar esas cosas por tanto las hacia la mamá. 

La herencia genética también viene de mi abuelita paterna, Ana Esquivel, que falleció hace unos años a la edad de 92 años,
siempre la recuerdo tejiendo y hasta el último día de su vida pedía su tejido para tratar de hacer alguna carterita,
lo que más tejía eran carteritas con bolsas plásticas por lo que además era recicladora.

Con los ejemplos de mi madre y mi abuelita crecí, por lo que no es raro que para mí sea una delicia este arte.
Por un tiempo dejé de lado el tejido pero ya de más adulta empecé a retomar el tejido cuando nació mi hija
y le comencé a hacer algunas prendas para ella, luego para el marido, el hogar o para mí, cosas sencillas
como chalecos, bufandas, vestidos , caminos de mesa pero que me quitaban mucho tiempo y me gustaban
pero no sentía que me llenaran del todo, hasta que en febrero del año 2012 descubrí en Facebook una persona
que daba talleres de Amigurumis (arte japonés para tejer juguetes con crochet), Deliriosa (Ivonne Chacana)
fue mi maestra y agradezco hasta hoy que me enseñó la técnica que me tiene atrapada entre lanas y creatividad.
Ya desde ese momento no paré más y seguí tomando talleres de gorros, pantuflas, grany, alfombras, entre otros.
Seguí buscando y aprendiendo cada día más técnicas para aplicar en mis trabajos. Y aquí me tienen tejiendo
y creando que es lo que realmente me encanta hacer y me hace feliz. Y por sobre todo me hace feliz
cumplir el sueño de ustedes que reciben un amigurumi, u otro tejido de los que realizo, y a los que les coloco
todo lo mejor de mí que son mucho amor y energía positiva.

 

 

Cristina Pizarro González
Artesanía en Lana
Santiago de Chile

  Alma de Lana